Animal Well es un juego muy particular. Es uno de esos juegos que salen una vez cada mucho tiempo. Es un metroidvania de puzles desarrollado por Billy Basso, su primera creación de videojuego en solitario. En este artículo, hablaremos de lo fascinante que es este juego, pero si no lo has jugado, recomendamos encarecidamente que lo juegues antes de leer más abajo. No es que hagamos spoilers importantes, pero si que puedes obtener alguna que otra pista sin querer, y en este juego, lo mejor es no saber absolutamente nada antes de jugarlo… Quedáis avisados.

Motor propio
Una de las mayores particularidades de este juego es que, a diferencia de la mayoría de juegos indie, que son creados por motores de terceros (Unity, Unreal Engine, Godot, Game maker…), Billy Basso decidió crear su propio motor desde cero en C++, algo bastante poco habitual hoy en día.
Evidentemente, hacer un motor propio lleva su tiempo, pero algo destacable en este caso es, su increíble optimización del espacio. Todo ese mapa gigantesco, con físicas precisas, iluminación dinámica en tiempo real y fluidos complejos, pesa poco más de 30 megabytes. Es un hito de optimización técnica brutal en los tiempos actuales.

El arte en «píxeles reales» y la iluminación moderna
Visualmente parece un juego retro, pero si te fijas bien, la atmósfera es única. Basso renderiza el juego a una resolución nativa muy baja, pero encima aplica capas de iluminación modernas, reflejos en el agua y efectos de humo y partículas que reaccionan a tus movimientos. No es un pixel art nostálgico cualquiera; se siente vivo, orgánico y un poco tétrico. Tiene un estilo visual muy particular.

Un Metroidvania sin combate tradicional
En la mayoría de juegos del género, tienes un arma para combatir a lo enemigos que encuentras por el camino, como espadas, aguijones, pistolas, cañones, o tus propios puños. En Animal Well, no hay armas.
Aquí te irás encontrado juguetes de la vida real (un yoyó, un frisbee, un silbato…). Estos objetos los usaremos para interactuar con nuestro entorno y los animales que hay en el mapa, que no se «matan», se les esquiva, se les distrae o se aprende a usar su comportamiento en tu beneficio.

La comunidad y los puzles imposibles: Una madriguera de conejo sin fondo
Si hay algo que ha consagrado a Animal Well como una obra de culto instantánea es su estructura de puzles en capas. El juego no termina cuando ves los créditos de la pantalla; en ese momento, es cuando realmente empieza el verdadero desafío. Billy Basso diseñó el mapa como una inmensa cebolla llena de secretos, mensajes ocultos en el código, frecuencias de sonido y paredes falsas invisibles al ojo humano.
El juego cuenta con lo que la comunidad llama la «Tercera Capa» de secretos. Son acertijos de una dificultad tan demencial y absurda que el propio desarrollador admitió que los creó con la idea de que los jugadores tardarían años en resolverlos, asumiendo que nadie podría descifrarlos en solitario.
Para que te hagas una idea de la magnitud, uno de los puzles más famosos requería que 50 jugadores de todo el mundo cooperasen a través de internet. Cada copia del juego contenía un fragmento de una imagen pixelada diferente oculta en una habitación secreta. Los usuarios de comunidades como Reddit y Discord tuvieron que recopilar las capturas de pantalla de decenas de personas, encajarlas como si fuera un rompecabezas colosal fuera del juego y, tras descifrar el patrón resultante, descubrieron que el mapa les indicaba un camino musical exacto que debían tocar con el silbato.

Este nivel de misterio ha generado un fenómeno precioso en internet: el regreso de la «cultura de patio de colegio», donde los jugadores comparten teorías, dibujan mapas a mano y colaboran a escala global para desentrañar un juego que se niega a dar respuestas masticadas. Adentrarse en Animal Well es aceptar que estás rascando solo la superficie de un ecosistema de secretos brillante y, a veces, terroríficamente complejo.